El domingo día 15 Noviembre 2009, uve de utilizar el servicio de urgencias de nuestra ciudad, y sabia por comentarios de los que lo utilizan que estaba saturado, pero no hasta el punto que le encontré. El primer embite desde que entregas la tarjeta sanitaria y te llega el turno, lo pasas en una sala de espera, con poca ventilación y apretado como las sardinas en lata, lo que te obliga a respirar a marchas forzadas el oxigeno, viciado por la masa de lumper que ha perdido parte de sus facultades a lo largo de su vida laboral. Si tus pobres pulmones llegan a esa urgencia en estado deficiente, por pulmonía o por bronconeumonia y pasas en una silla de ruedas unas cuantas horas, escuchado la osviedades de los que se afanan por mejorar la situación, apreta los dientes, cierra los ojos y relajate, por que tu tensión se disparará hasta quemar la paciencia.
Una vez salvado ese escollo, se presenta ante ti, una doctora o un doctor, portador de un artilugio para tomar la temperatura y el nivel de oxigeno; cuando observan el estado del paciente, que ya le han puesto en una camilla de unos sesenta cm, de ancho, encajonado como a los miuras, entre unas barandillas metálicas y aparcado en un hueco de uno de los pasillos, biene la exploración, piden información de ¿como te encuentras? ¿que te pasa? el paciente cansado de estar en la sala y en la silla de ruedas, articula algunas frases de lo mal que se encuentra y del rato que lleva esperando para obtener aquel huequecito.
Pero esos jóvenes doctores que te han dado su confianza, de que todo ira bien, ponen en marcha la enfermería, te colocan vías, por las que van a introducir todos los bichitos, que perforaran la resistencia, de los que estan establecidos en los lugares que no les corresponde; mientras tanto rebajan la fiebre, hacen un diagnostico calculando mas menos el tiempo de reacción y, sin escatimar las pruebas, hacen un chequeo completo de prevención, radiografias, análisis de orina, de sangre, analizan los esputos, es decir, se aseguran de que en su trabajo no allá nada superficial que les pueda hacer perder una vida.¡ Que bien lo hacen! y como trabaja ese equipo. Todos los pacientes llevan con sigo el historial de su enfermedad, para estar seguros de que las tomas de medicamentos, de otros diagnósticos, no interfieren en el nuevo diagnostico y, para no perder de ingerir sus tratamientos; todo ello comporta trabajo de farmacia y de laboratorio, que en el futuro Parc Tauli debe de completarse en la apliación, del espacio de urgencias, tomando mas terreno paralelo a la gran via. De todo lo que he percibido en el Hospital, me creo que lo menos humano está en las urgencias, el señor Manuel Bustos habló de 500 camas hace un tiempo, creo que aun no se han conseguido y son urgentes en el espacio URGENCIAS de SABADELL