Si es un desliz que……

Hay cientos de castellano-parlantes, que hemos sido reprimidos, de una u otra forma con la lengua catalana. Este país al igual que otros, un día decidió imprimir su propia lengua en detrimento del latín y, es lógico que se aferre como un clavo ardiendo a sus versos. Es de suponer que es un desliz, de un señor diputado, el que ha formalizado, esa erosión en los medios y en el propio parlament. Con el tema de la lengua, yo tampoco entenderé, que este parlamentario esté pensando, que se es mejor gobernante, por pronunciar bien una lengua.

¡Que no le rechinen los dientes cuando sienta hablar al President!

¡ Verá ! allá, por el año 58 del pasado siglo yo, labraba las tierras en una casa pairal de Cerdanya, ésta casa mantenía bastantes reminiscencias feudales en su posición. El hereu, por padecer una paranoia parcial, no había hecho la mili, pero tampoco andaba en la Vila gestionando sus intereses. Lo hacia su hermano, resultado, que de castellano conocía cinco palabras. Palabras que había de utilizar en nuestra comunicación, pero por ser el hereu y ocuparse del bestia y de los aperos, no conocía su lengua, ni el tampoco de la mía. Ni él la había estudiado, ni yo tampoco. Era un inconveniente, pero por eso ni él ni yo, dejamos de segar, de batra ni de recoger los aproximados once vagones de patatas de este latifundio.

Un día un compañero de trabajo, que estaba haciendo la mili, en el cuartel que había en la plaza mayor de la Vila de Puig cerda. Me explico que un sargento castellano, pasándole revista a la tropa con una gran borrachera, a un chico que tenia las botas sucias, le mandó limpiárselas. Y al agacharse le dio una patada en la boca y le arranco una muela. El chico era de Aja y se expresaba en su lengua, pero aquel sargento chusquero, no era permeable a escuchar y a aprender, solo era un rucio.

El Isidre, chico de Marages, en mi regimiento aprendió como todos. Pero no aprendió a decir ventana, porque para él, era una finestra y, ello le costó como a otros catalanes, alguna imaginaria. Fueron mal tratados sicológicamente por la cuestión de la lengua. Rosa Puig una joven de Queixans y yo salimos juntos durante mucho tiempo. Sus hermanos Isidre y Ramón se mofaban de mi, cuando intentaba formalizar alguna frase en catalán, y esto me retrotraía para empezar a hablarlo. Era una borrachera de horas, las que me costaba ganarme el sustento y, las academias no abundaban ni, la política lingüística de los jerarcas le importaba al capellán de la rectoría, ni a ningún latifundio en Cataluña. Y bastante menos a los gobernantes que estaban unidos al Pardo, para proteger los beneficios del crecimiento económico, que aportamos los concentrados en Cataluña a partir del 45. Con la terminación de la guerra mundial; solo teníamos para echar raíces en esta tierra, la solidaridad de cientos de catalanes, que con sus sanas criticas, al pie del telar o de la cadena de montaje, nos han ido haciendo quererla paso a paso. Y entrelazarnos en su cultura, su economía y su política.

Creo que es una buena lección, de cómo y quién nos ha consolidado en esta tierra de libertad.
Las cosas han cambiado y también el parlament y, gracias a que esto es así, ya no tenemos reparo en cantar y hablar, como el Catalá de Tortosa o el de Vallespir. Y defender Cataluña con el ardor necesario para hacer del territorio una pasión donde solo haya catalanes sin perjuicios lingüísticos que oculten algún privilegio.