Supongo que no es tan sencillo repetir los pactos de la Moncloa. Pero aunque así fuera y, las instituciones aceptaran, los planteamientos que Antón Costas expone para resolver la crisis, y de que el gobierno la aceptase, porque lo es, sin lugar a dudas y, seguramente mas profunda de lo que aparenta, abría que explicar, cuales son las clases fundamentales, que han de conjugar el optimismo del gobierno, para salir de ella, o el pesimismo de algunas fuerzas políticas, que llaman a repetir los pactos de la Moncloa.
Una imagen familiar reciente, de algunas fuerzas, que les ha costado hablar de crisis. Visitan al Presidente, dan el primer paso para crear condiciones, para que no se eternice el mal estar, que supone la incertidumbre, para los que han perdido el trabajo y que abran de gestionar con los bancos y cajas, las hipotecas que han jurado pagarían mes a mes, durante treinta o más años . Costas que recuerda la crisis de los 60, sabe perfectamente, que todos los países que participaron, en la segunda guerra mundial les florecieron las economías. Con la rapidez de un rayo, Alemania, Francia, Suiza e Italia. Nosotros en cambio, por que los gobernantes no les faltaba el jamón, el buen vino, y el veraneo en el cantábrico y los pazos gallegos, tuvimos autarquía, hasta que los jóvenes emprendimos el camino de Cataluña , Alemania, Francia, y se empezaron a realizar algunas huelgas. En las que se le pedía, al jerarca SOLIS 150 ptas diarias, de salario mínimo, libertad sindical, derecho de huelga y un largo etc. Y ello, cuando el régimen se disponía a realizar los 25 años de paz, que dicho sea de paso, fue una efemérides sin pena ni gloria para los que proponían mutaciones de cara a la galería.
Mientras tanto los tecnócratas del régimen, estaban acomodados en las empresas del INI. Otra parte, tanto técnica, como no técnica, se rompían el alma mandando remesas de divisas con las que se construyeron una gran parte de edificios y, se recuperaron haciendas, que sin los emigrantes no habrían sido posibles. Tampoco era posible, que una parte importante de los trabajadores, se formaran como ocurrió. Hubo que hacerlo en el extranjero, y si por una parte fuimos beneficiados, por que creamos personalidad en el mundo laboral y sindical, también la banca y el Estado absorbieron las partes leoninas, que hicieron más ricos a las oligarquías. Claro está, que a todo este tejer de las camisas negras, y de los gorros escarlata, que llevaban pensando 20 años, en como maravillar el despegue económico, trajeron de la mano del Opus Dei un equipo y, un plan de estabilización, que parecía que los planes de desarrollo del equipo, estuvieran enfocados hacia la construcción del Socialismo, pero NADA.
La adopción de unas cuantas medidas, como el plan de Badajoz, la Seat, Ensidesa y unos cuantos pantanos, sin remover la superestructura. El milagro no podía ser mas inútil, por que de facto, quedaban pendientes las libertades de expresión, de reunión, de huelga y otras, para hacer más dócil, no solamente los medios de producción que servían a sus intereses, sino para que el desarrollo de las fuerzas productivas, se consolidase con garantías hacia el futuro.
Pero era intolerante, el descenso del nivel de renta de los trabajadores, el desempleo, el regreso de la emigración, la falta de libertades, y el aislamiento. Cuando éramos censadas, mas de cien mil personas en toda Europa y, bastantes más sin censar, era una contradicción, qué se acentuó con la fuga de capitales. Ante la eminente muerte de franco y su régimen y, hasta los pactos de la Moncloa, hemos ido pagando, con creces los planes de los especuladores, que son los dueños de la libertad, de la que el señor Rajoy hace tanta gala.
Si como dice Costas, primero se admite que es la tercera crisis importante en este medio siglo y se buscan las vías para los acuerdos, entre los actores y no se niegan los derechos a los hombres y mujeres, de este Estado a percibir, la parte de la renta nacional de la que ellos y ellas son creadores y se les da posibilidad real para vivir, la crisis puede durar mucho y, las consecuencias pueden ser dañinas. Por eso, ni los sindicatos de clase, ni los partidos de izquierdas pueden dejar de pensar, que a la TERCERA VA LA VENCIDA.
Desde mi punto de vista no es hora de retroceder mas, yo creo en lo que se nos dice desde el gobierno, que somos ricos, que somos la octava potencia económica, que tenemos un sistema social en punta y que nuestra salud económica es abundante.
¡¡ Y bien!! ¿Qué hacemos entonces para aplicar mejores ventajas económicas a los asalariados /as, que después de trabajar 90 horas entre ambos conyugues no les queda para la hipoteca? , ¿Podrán aguantar los 25 años de media de las hipotecas firmadas en España. ? ¿Que se nos puede pedir desde un gobierno de izquierdas, emigrar, doblar las horas de trabajo? ¿Donde actuamos, dejamos que nuestra juventud se hunda en el mundo de la droga para seguir engordando a los magnates y los capos?
No afrontar la realidad es dejar en el ambiente que la democracia nos arrastra cada vez más hacia la mentira y la falsedad
“A la tercera va la vencida”
Agosto 10, 2008 a 10:24 am (Sabadell, Sociedad)
Tags: Crisis, Economia, Historia